miércoles, 21 de mayo de 2008

Mutismo pesimista

Mutismo (2)

Retorna el silencio de la soledad, y el de la muerte. Aterrador sentimiento que me fragmenta, y me deja sin letras, y sin significados. Esos que de vez en cuando obturan las faltas, y hacen de todo aquello una emoción más.Hoy no estan, se escondieron o quizás se fueron; hoy el sigilo es insuperable, ni siquiera un embustero deseo ronda por estos pagos, y mucho menos una dulce compañia. La de la melodía que tanto añoro, pero que a la vez niego. La de mis certezas que ya no encuentro, la de otro cuerpo que me sostenga...
Hoy, no es cómo ayer, ni será como mañana, y si, es el tiempo esa intuición que nos condena, imposible pensar y existir sin el. Pero también imposible es vivir con esta angustia, una angustia jamás antes sentida, o sí, pero en ocasiones muy especiales. Hoy no encuentro motivos esenciales para sentirla; tampoco encuentro motivos esenciales para no hacerlo. Y sin embargo elijo tenerla, justificandome quizás que es imposible dominar con la razón, aquello que uno siente. O que quizás ese tiempo cure todo, cómo siempre se dice. Y sin embargo el tiempo es una construción qué hace uno. No quiero encontrar motivos en realidad, podría encontrar miles, y entender el por qué de tal sentir, pero no. También me niego a aquello, y continuo pensando... La sensación es de un vacío total, quién no la ha sentido alguna vez, pero eso no viene al caso. ¿Habrá que fiarse de las sensaciones?. Podría hacer de cuenta que nada pasa, y convencerme de que todo está bien, qué hay que ser feliz porqué la vida es una sola. Y sin embargo, por más que me lo repita miles de veces no lo sentiré. Podría copiar la mejor de las teorías escritas en algún o algunos libros y estructurar mi vida en torno a aquello, y ser feliz o al menos estar bien. También podría consumir alguna sustancia y olvidarme por un rato de todo, creyendo que quizás por hacerlo descubro algo jamás nunca visto en mí. Podría incluso seguir escribiendo tratando de lograr encontrar esas letras en estos laberintos, y sentirme interesante o bien porqué creo escribir "cosas" bonitas. Podría enamorarme de un sujeto, objeto o lugar, y sentirme especial y bien por aquello. Y tantas otras cosas podría, ¡y ni hablar de ir al psicológo!. Seguramente allí estaría la solución no?. O mejor aún con mi etiqueta en esa línea debería encontrar el camino hacía la sabiduría o hacia el bien-hacer sobre mí o cualquier otra parcela en la cual me halle inscripta.Y ni hablar de las tantas otras que podría pero que no menciono, o de las que ni podría!. Si un mundo de posibilidades hay alrededor, cada uno elige el suyo, algunos unos, otros quizás ninguno, pero algo también estan eligiendo en definitiva. EN última instancia siempre es exigido que alguna acción sea realizada, ¿existe la no-acción?. No lo creo, puesto que todo está en constante movimiento, y si así lo es porqué algunos elijen una acción y otros otra?. ¿Por qué elijo esto y no aquello?. ¿Por qué está la obligación de elegir aún no eligiendo?. Si algunos dirán: "el neurótico es aquel que elige no elegir por eso luego surge los conflictos en torno a su neurosis ect ect...". Puede que así sea no lo niego, pero va más allá de una cuestión neurótica, puesto que es una simple etiqueta. Tiene que ver con el existir mismo, con esto que somos, el cogito que perdura hasta tanto no sea apretado el off del cuerpo, (aunque algunos dirán que es independiente de este). Yo no lo creo, puesto que si me parto un palo en la cabeza dejaré de pensar... en fín comencé con una invasión de angustia, y termino hablando del cogito. ¿Qué relación habrá entre ambos?. Aparentemente iba perdida por el sendero de la desolación y el pesimismo, y aún no dejando nada de lado, puesto que no me interesa hacerlo, termino este monólogo ya qué estas palabras me aburren.

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